Asomados estamos

Este espacio se manifiesta como un laboratorio de reflexión, personal y profesional de mi cotidianidad, que les ofrezco para su entretenimiento.

Espero lo disfruten

12.3.07

Aproximaciones a la Diatriba literaria


Ante todo, mis excusas a mis multitudinarios lectores – así haciendo alarde de que son muchos- sobre todo a los amigos – que tampoco son tantos pero sí los justos- por tan larga y aparente sin sentido, ausencia. Pero el duendecillo que dicta en mi hombro, se había callado y empeñado en leer sin parar en los últimos meses. A cuenta de que adquirí biblioteca y muchos libros nuevos, y tuve la ardua y divertida tarea de organizar bibliotecariamente mis adquisiciones - encontrando en ellas un sin número de textos sin leer y que para mi infortunio permanecen así- los invito a compartir mis apreciaciones sobre los últimos textos que han ocupado mis antiguas noches de escritura. Textos mayoritariamente de venezolanos, en vista del auge que está teniendo la nueva narrativa local, o será más bien mi proximidad física a la misma, quién sabe, tal vez esa visita a la feria del libro con el dinero de las utilidades me coloca ahora en la postura de critico-na.

Leer La loca de la casa de Rosa Montero es adentrarse en el misterioso y no tan fantasioso universo personal de un escritor –femenino más no feminista-, es descubrirse que como escriba no se está tan solo y desquiciado en el mundo como solemos sentirnos. Encontrar en letras ajenas lo que a veces no encontramos en las propias, caminando guiados por un escritor los senderos oscuros de la literatura, no sin antes recibir la advertencia de que nuestro guía tiene los ojos vendados y por ende ninguna certeza, ni ninguna verdad. La palabra escrita tiene la fuerza y el espíritu de quien la escribe con verdadera pasión.

Ningún universitario que se respete dejará de sentirse identificado desde la primera línea de El móvil del delito de Adriana Villanueva. Los espacios, el amor por el arte y las letras de la música de época, acompañan un relato cargado de sentimiento ucevista, caraqueño y venezolano. La evocación de situaciones universitarias tan vividas por cualquiera durante la permanencia en la alma mater, son recuerdo y leit motive de la historia de un robo, que en el presente se ve agobiada por la aburrida cotidianidad de la madurez y la crisis política nacional. Una novela ligera, de divertida lectura y cargada de referentes visuales y sonoros, acompañan al lector en la aventura del redescubrimiento de las pasiones. La tan anhelada juventud eterna, la belle epoque de la vida universitaria y el incierto cumplimiento de los sueños.

Capaz de despertar la curiosidad del lector en su primer capítulo La enfermedad de Alberto Barrera Tiska excelentemente bien escrita -será por eso que ganó el premio Heralde-, relata la historia de dos enfermos, dos enfermedades, dos situaciones, de las posturas frente a la vida, la enfermedad y por supuesto a la muerte. La verdad oculta a medias y los juegos e ironías de la existencia. Un final anunciado como la muerte, un reproche al silencio y la concientización de que la sanación de cualquier enfermedad está justamente en escuchar el sonido de una voz amiga, la palabra como cura.

Humor negro y desenlaces sorpresivos son las palabras con las que podría describir No habrá final de Roberto Echeto. En la que se demuestran las diferentes visiones de una misma situación, se construye una trama en base a la narración y perspectiva de cada uno de sus diferentes protagonistas. La historia avanza poco a poco, dejándose descubrir y mostrándonos que en un país de crimen desorganizado, cualquiera es malandro y por consiguiente no existe nunca ninguna certeza de que el desenlace es el que esperamos.

De presencia obligada en cualquier biblioteca personal venezolana, Las voces secretas del compilador Antonio López Ortega, como toda compilación de cuentos: variada. Unos muy buenos, muchos no tanto, algunos con magníficas descripciones, otros con estupendas historias, un verdadero mezcladito de lo lleva la narrativa venezolana de los últimos tiempos. Pero como no soy yo quien deba juzgar el verbo de estos afamados escritores, les invito a leer mis favoritos: Sobre el trampolín, La perorata del cornudo, Boceto para una historia feliz y Medea en los callos.

Una larga fila de hombres de Rodrigo Blanco Calderón me recordó y evocó a la propia escritura. A la necesidad de contar lo que creemos que es un suceso único, del que nosotros somos testigo elegido por el destino, para darle perpetuidad a un sentimiento y a una situación, que nos marca y nos enseña. De una impecable narrativa –miento encontré un verbo equivocado- y con un uso del lenguaje franco, este libro de cuentos nos adentra en el interior del mundo de un joven que vive y padece de las penurias del amor y del vivir, del camino a la tan temida madurez, que no es más que un paso de página hacia las obligaciones.

Digan lo que digan y quien me lo diga, yo creo que Diario de Anna Frank de Anna Frank no fue escrito por una niña de 13 años. Un lenguaje y actitud madura, una muestra incipiente de rebeldía adolescente, una disciplina de escriba son las pistas para que dude de su autoría. Sin embargo me parece de admirar, a quien quiera que haya sido el escritor de tan prolíficas descripciones, al agudo lápiz que fue capaz de narrar; un universo de encierro e infortunio; las dificultades de la convivencia; la angustia de la guerra y el desconsuelo de los perseguidos. Un impecable texto, capaz de trasladar al lector a la persecución nazi y por consiguiente a la miseria humana: la destrucción del sentido de humanidad.

Sonreí con absoluta complicidad desde que encontré en el salón del libro a Desde el caleidoscopio de Dios de Carlos Ávila un pequeño libro de cuentos que es tan fresco como flaquito. Un librillo lleno de sutiles atmósferas, variados espacios y diversos personajes completamente descritos tanto en su apariencia física como en su interioridad y su pensamiento. En todos los cuentos existe una exquisita mezcla de humor y profundidad, que atrapa y encanta hasta al más duro de los lectores.

He leído otras páginas de otros autores, pero como me considero un lector muy desordenado -pocos son los casos en los leo de cabo a rabo algún libro sin serle infiel- mal quedaría de mí parte que los refiriera hacia algún texto de lectura incompleta por eso dejo hasta aquí este, mi primer intento de sinopsis literaria. Quedo de ustedes.

3 comentarios:

Ani Sosa dijo...

Hola Blanca!!! es anita del taller de cronicas urbanas, te acuerdas de mí?? Buenísimo tu blog, me encanta, lo saque de los links en el blog de vic.. cuando quieras metete en el mio, es: http://anitaescribe.blogspot.com

Muchos saludos y sigue escribiendo!!!

besos, anita

Ani Sosa dijo...

no sabes si michel tiene uno tambien?

Mitchele Vidal dijo...

Entre libros nos vemos querida Blanca. De los que reseñas he leído varios y comparto ampliamente tus comentarios.

Aqui te dejo el enlace de las últimas reseñas que escribí sobre los penúltimos libros que he leído.

Un beso,

http://imagenes-urbanas.blogspot.com/2008/08/3-libros-venezolanos.html